-La tragedia golpeó al grupo de ex trabajadores de la empresa ILVA, luego de que se conociera la muerte de Javier López, uno de los operarios despedidos tras el cierre de la planta ubicada en el Parque Industrial de Pilar. El hombre, que desde hace meses atravesaba una situación de incertidumbre laboral y económica por la falta de cobro de sus haberes e indemnizaciones, tomó la drástica decisión el miércoles al arrojarse a las vías del tren, después de salir de su casa con la excusa de ir a caminar.
La noticia fue difundida por sus propios compañeros a través de la página de Facebook Despedidos de ILVA, donde expresaron su conmoción y su impotencia. «Nos acabamos de enterar la triste noticia de que un compañero despedido de Ilva se quitó la vida, ya que no pudo soportar más lo que estamos padeciendo», escribieron, en un mensaje cargado de dolor y bronca. Y agregaron: «El que pudo evitar esto y no lo hizo, que lo lleve en la conciencia para siempre».
El cuerpo de López fue velado en José C. Paz, donde familiares, amigos y allegados pudieron despedirlo. Su muerte no solo enluta a quienes lo conocían, sino que vuelve a poner en el centro del debate la dimensión humana de los conflictos laborales prolongados: el desamparo, la desesperación y la falta de respuestas que enfrentan cientos de trabajadores que, como él, quedaron en la calle sin perspectivas.
El reclamo de los ex empleados de ILVA continúa, pero el episodio deja una huella imborrable y expone, con crudeza, el costo emocional que arrastra una crisis que aún no encuentra solución y que sigue afectando a numerosas familias de la región. (