-El bolsillo de los argentinos sigue en modo contracción. El consumo masivo encadenó en junio su sexta baja interanual consecutiva, con una caída del 2,7% que profundizó el rojo acumulado del primer semestre hasta el 2,9%, según el informe de Scentia.
Los números son elocuentes: los supermercados de cadena, un canal que la consultora mide con cobertura total, sufrieron un desplome del 4,6%, con las bebidas sin alcohol (-9,1%), los productos perecederos (-8,9%) y los artículos de higiene y cosmética (-4,9%) como los rubros más castigados.
En los mayoristas, la caída fue del 3,8%, mientras que en los autoservicios independientes el primer semestre cerró con un 3,2% menos. Almacenes, kioscos y farmacias tampoco escaparon a la tendencia, con bajas del 2,3% y del 0,3% respectivamente.
En medio de este panorama sombrío, un canal desafió la inercia: el comercio electrónico. Las ventas online se dispararon un 34,8% en el semestre, con aumentos notables en alimentos (+48,8%), bebidas alcohólicas (+37,7%) y productos de desayuno y merienda (+34,4%), una señal de que los consumidores migran hacia plataformas digitales en busca de precios más competitivos o comodidad.
La paradoja del informe es que, mientras estos indicadores de consumo masivo se desploman, el dato de consumo privado que publica el INDEC —el que tiene mayor peso en el cálculo del PBI— muestra variaciones positivas y explica buena parte del crecimiento económico desde el inicio de la gestión de Milei, junto al boom exportador. La clave de esa aparente contradicción, según explicó la organización Fundar, reside en que el INDEC incluye en su medición consumos como el turismo emisivo, la compra de autos de lujo y bienes durables, rubros que no están contemplados en el relevamiento de Scentia y que dibujan así dos realidades paralelas: una economía que crece en sus capas altas y una base de consumo popular que sigue apretándose el cinturón.
