La lógica no es novedosa: ya en diciembre pasado, con la emisión del bono AN29, el gobierno intentó generar un «miedo a quedar afuera» entre los inversores, aunque la colocación fue acotada y la tasa resultó mayor a la esperada. Lo mismo ocurrió con los bonos AO27 y AO28. Ahora, con el programa financiero, Caputo busca repetir la fórmula: mostrar que puede cubrir todos los vencimientos en moneda extranjera a tasas bajas para, paradójicamente, abrir la puerta a una emisión internacional si Wall Street se alinea con sus expectativas.
Pero el verdadero pilar del programa son las compras de dólares al Banco Central: USD 6.700 millones en 2026 (ya superados) y USD 4.900 millones en 2027. Esto, sumado al saldo positivo del Tesoro de USD 3.700 millones, implicará una presión sobre las reservas de unos USD 8.600 millones entre lo que resta de 2026 y todo 2027. Si se suman los vencimientos de BOPREAL, el impacto podría llegar a USD 12.000 millones. En otras palabras, el gobierno está utilizando los dólares del BCRA como principal fuente de financiamiento, lo que pone en jaque la estabilidad de las reservas.
En el plano local, el Tesoro busca colocar USD 7.000 millones adicionales en bonos, además de los USD 4.000 millones ya emitidos. El miércoles pasado, en la primera colocación del AO29, se obtuvieron USD 470 millones, aprovechando la reinversión de pagos de cupones, aunque el refinanciamiento fue apenas del 25%. Para 2027, la meta es más ambiciosa: USD 5.000 millones, en un año electoral que añade incertidumbre y volatilidad.
Otra fuente mencionada es el refinanciamiento del Sector Público por USD 2.600 millones, aunque el gobierno no detalló cómo se instrumentará. Tampoco quedó claro el origen de los USD 2.300 millones provenientes de privatizaciones, lo que revela que estas responden más a una necesidad de caja que a una búsqueda de eficiencia.
Incógnita mayúscula
El programa, además, cierra en cero, dejando una incógnita mayúscula: ¿cómo afrontará el próximo gobierno los vencimientos de bonos por USD 6.000 millones en enero de 2028? El equipo económico podría estar especulando con generar incertidumbre en la previa electoral, lo que añade un componente político de alto voltaje.
En cuanto al fondeo en pesos, el gobierno necesitará unos $8 billones para comprar los dólares al BCRA, pero sus depósitos en el organismo son de apenas $8,3 billones. Para cubrir el déficit, podría recurrir a la emisión de utilidades del BCRA (unos $7 billones solo por la maniobra contable de mayo) o al endeudamiento en moneda local, aprovechando la escasa demanda de crédito privado y la disposición de los bancos a financiar al Tesoro.
Primer déficit de la gestión libertaria
La licitación del miércoles pasado mostró que el gobierno logró refinanciar el 183% de los vencimientos a tasas de mercado, aumentando su deuda en $2,47 billones. Sin embargo, el superávit fiscal, que venía siendo el principal ancla del programa, mostró en junio su primer déficit de la gestión libertaria, con una caída real del 38,5% en el primer semestre. La recaudación cayó, el gasto subió en términos reales por primera vez y la deuda flotante se disparó en casi $4 billones.
El gobierno enfrenta así un dilema: seguir bajando tasas para aliviar la presión cambiaria o continuar engrosando los vencimientos futuros, en un contexto donde el ajuste ya no da más y la agenda de suba de impuestos está descartada por razones ideológicas. El deterioro en ambos frentes será clave en la próxima misión del FMI a fin de mes. El Tesoro no parece poder darse el lujo de seguir endeudándose con vencimientos antes de las elecciones, pero tampoco tiene muchas alternativas.