El respaldo y las condiciones: Georgieva elogió los avances en la reducción de la inflación y el superávit fiscal, y destacó que el país ha sentado «las bases para un futuro más estable». Sin embargo, la titular del organismo insistió en que esos logros deben consolidarse con reformas de fondo para que la estabilidad se transforme en «prosperidad duradera». En su agenda, Georgieva reclamó avances en dos frentes clave: la reforma tributaria y la reforma previsional, puntos que el FMI considera esenciales para sostener el ancla fiscal en el largo plazo.
Uno de los mensajes más llamativos de Georgieva fue su preocupación por la falta de reactivación de la economía real. La funcionaria señaló que el crecimiento de los sectores de energía y minería no se traduce en una «economía vibrante» y subrayó la importancia de que el gobierno apoye a las pequeñas empresas, principales generadoras de empleo. Esta advertencia coincidió con la caída de los índices de confianza del consumidor y del gobierno en julio, y con el creciente desempleo que afecta a la industria, el comercio y la construcción.
En materia fiscal, el informe revela que el superávit primario acumulado en el primer semestre ($6,3 billones) fue un 38,5% menor en términos reales que en el mismo período de 2025 y no alcanzó la meta del FMI de $6,9 billones. El gobierno atribuye el desvío a factores puntuales, como la postergación del pago de Ganancias, pero el problema de fondo es la caída de la recaudación y el agotamiento del margen para recortar gastos. La meta fiscal de diciembre (un superávit de $16,3 billones) luce inalcanzable para la mayoría de los analistas.
El financiamiento y la deuda: una tensión abierta
Otro punto de fricción es la emisión de deuda. Mientras el FMI proyecta colocaciones internacionales por USD 9.433 millones para 2026 y 2027, el programa financiero presentado por el ministro Caputo no estipula ninguna emisión de este tipo. Georgieva marcó la cancha al señalar que Argentina «está pudiendo endeudarse con el sector privado» y que no ve necesaria la intervención del FMI como prestamista de última instancia. Sin embargo, el gobierno confía en que el respaldo de Estados Unidos y el contexto electoral de 2027 le permitan sostener el esquema actual.
La economía real, la gran deuda
El informe concluye que, más allá de los logros macroeconómicos y el respaldo del FMI, la economía argentina sigue sin encontrar un motor de reactivación. El crédito privado, que en 2024 fue un factor de recuperación, se vio frenado por la morosidad y la cautela de los bancos. La alternativa de acelerar las inversiones en infraestructura mediante concesiones privadas parece incierta y lenta. La pregunta que flota en el aire es si el gobierno, frente al fracaso de los intentos de reactivar la economía, estará dispuesto a ceder en su dogmatismo fiscalista e inyectar recursos para impulsar el consumo y la inversión, tal como sugirió la propia titular del FMI.