El proyecto, que posibilitará generar hasta 120 empleos directos, contempla tres naves contiguas de 800 metros cuadrados cada una, diseñadas para garantizar un tratamiento seguro y ambientalmente responsable de estos residuos complejos.
La iniciativa no solo apunta a dar una solución al descarte inadecuado de baterías —uno de los residuos de mayor impacto contaminante—, sino que también prevé abastecer al mercado local y, en una segunda fase, abrir puertas a la exportación.
Según da cuenta Semanario, estimaciones de la empresa, cuando la planta funcione a plena capacidad, el movimiento logístico superará los 80 camiones diarios, lo que generará un efecto dinamizador en la economía regional.
Nueva fuente de trabajo
El Municipio de Junín acompaña el desarrollo gestionando la ampliación de la red de gas natural para abastecer las instalaciones. En materia laboral, se espera que la planta comience con una dotación de unos 50 trabajadores de la ciudad, cifra que podría escalar hasta 120 empleos a medida que se incremente la capacidad operativa.
Proyecto familiar
De concretarse, el emprendimiento no solo marcará la consolidación de un proyecto familiar, sino que se convertirá en un hito para la industria del reciclado en el país
