Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, calificó la medida como «un claro intento de desmantelamiento para facilitar la privatización del organismo» y denunció que entre los despedidos hay profesionales, técnicos e investigadores con más de una década de antigüedad, fundamentales para el desarrollo nuclear argentino.
El gremialista afirmó que la ocupación es pacífica y que permanecerán en el lugar hasta que las autoridades del organismo den explicaciones. También rechazó versiones sobre secuestro de funcionarios y aseguró que el presidente de la CNEA, Martín Porro, permanece «atrincherado por decisión propia».
ATE repudió además la represión sufrida dentro de la sede y advirtió que las protestas se extienden a otras dependencias del organismo en el país.
Ilegalidad manifiesta
Aguiar sostuvo que el gobierno incurre en una «ilegalidad manifiesta» al vulnerar el derecho a la estabilidad laboral consagrado en la Constitución Nacional, y adelantó que la medida de fuerza se intensificará si no hay respuesta.
En CNEA no sobra nadie
En ese marco, el gremio convocó a una movilización que se llevó a cabo el miércoles 1° de julio en la sede de la CNEA, bajo el lema «en CNEA no sobra nadie», con el respaldo de organizaciones sindicales, científicas y sociales que defienden la ciencia pública.