El haber mínimo que se cobrará en junio no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) de mayo, que ascendió a $475.653 y acumuló una variación de 12,3% en los primeros dos meses del año. Esto significa que un jubilado que cobra la mínima queda ubicado debajo de la línea de la pobreza, algo que había ocurrido por primera vez en febrero de 2026. Más allá del cobro del aguinaldo en junio, esta situación viene repitiéndose en los últimos meses.
De todas formas, la CBT publicada por el INDEC no contempla ni refleja la totalidad de los gastos ni el consumo de bienes y servicios de una persona adulta mayor en Argentina.
Si se compara la jubilación mínima con la canasta que elabora la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, que refleja de manera más cercana los patrones de consumo de los adultos mayores, se comprueba una caída pronunciada del poder de compra de los haberes.
La canasta básica de jubilados elaborada por la Defensoría trepó a $1.824.682 en abril de 2026. Esto muestra que se requieren cuatro jubilaciones mínimas para cubrir esos gastos.
La actual fórmula de movilidad previsional, establecida por el Decreto 274/2024, ajusta los haberes jubilatorios únicamente en función de la inflación pasada. Así, se produce un acercamiento y estabilización de la línea de la pobreza con el pago mínimo que reciben los jubilados. La forma en que se calcula la movilidad previsional impide mejoras reales en el poder adquisitivo de los jubilados.
Una de las certezas es que los jubilados pierden siempre en un escenario inflacionario y que la magnitud del deterioro depende de la aceleración del proceso de aumento de precios. La devaluación del 118% de diciembre de 2023 impactó de lleno en las jubilaciones, lo que se reflejó en una caída del 40% en los primeros cuatro meses de 2024. A su vez, los jubilados también pierden en contextos de baja inflación en una economía recesiva con un mecanismo de movilidad que atrasa los ingresos de los adultos mayores.
La inflación acumulada desde diciembre de 2023 hasta marzo de 2026, medida a partir de los patrones de consumo de 2004, asciende a 303%. Sin embargo, con la nueva canasta de bienes y servicios, que nunca llegó a aplicarse, la inflación acumulada de los últimos 29 meses es de 452%. En ambos escenarios se comprueba que las jubilaciones en general (y las mínimas y los bonos, en particular) corren significativamente por detrás de las variaciones de precios de la economía.
Otro aspecto clave es el bono de $70.000 que se paga todos los meses, a criterio del Poder Ejecutivo. Actualizado por inflación acumulada desde diciembre de 2023 a abril de 2026, debería ser de $221.769, lo que elevaría el haber mínimo también actualizado a $625.086, un 32% superior a la jubilación liquidada en abril de 2026. Pero la situación sería diferente si se hubiese aplicado el IPC actualizado a los haberes. En ese caso, el bono calculado por el nuevo Índice (2017-2018) quedaría ubicado en $303.392.
La caída general de las jubilaciones se debe a un problema estructural de financiamiento por parte de los ingresos laborales que atraviesan un fuerte proceso de contracción en los últimos dos años. Si la evolución RIPTE, que es la remuneración que perciben los trabajadores en relación de dependencia, hubiera seguido el ritmo inflacionario marcado por el IPC que se iba a calcular con la nueva fórmula, rondaría los $3.728.727, 110% mayor al valor actual del salario de referencia de mayo de 2026, que es de $1.775.664. Esto repercute de manera directa en los aportes jubilatorios.
En este contexto cobra relevancia el debate público sobre los distintos mecanismos de actualización de los haberes que, si bien buscan sostener el nivel de vida de las personas mayores, no lograron revertir el deterioro de los últimos tres lustros.
Sin una discusión política seria e integral sobre cómo complementar el actual mecanismo de actualización con un proceso de recomposición integral de los ingresos de los adultos mayores en Argentina, la calidad de vida de millones de personas se mantendrá, como hasta el momento, apenas por encima de la línea de pobreza.
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