Y así absolutamente al revés de cómo lo dice el tango balada para un loco, en Pinamar recorro a diario las calles de la ciudad y me inquieta la expectativa de encontrarme con una sorpresa a mis ojos en cada esquina, pero para peor. Una vecina me escribe y protesta amargamente sobre la situación en Av. Espora en Valeria del Mar porque esa avenida de ingreso está de bote a bote tras la última lluvia. No limpian los desagües, dice.
Tenemos baches profundos, calles de arena intransitables y pavimentos vencidos. Algo que parece ser ya un mal crónico que genera inconvenientes a cada vez más habitantes de la ciudad. No es imprescindible andar en auto, moto o bicicleta para sufrir las consecuencias de esta situación, a simple vista queda evidenciada. Aquellos que residen en los diferentes barrios padecen a diario las consecuencias y los efectos de las pésimas condiciones en las que se encuentran buena parte de las arterias de la ciudad.
No hay que tener un Doctorado Harvard para darse cuenta de que cuando llueve, la situación se agrava manifiestamente mucho más.
Los conductores de los vehículos y peatones deben gambetear para evitar caer en la trampa de los baches y no muy lejos está el municipio de ser ideal para la filmación de un remake de “Viaje a la luna.