No obstante, advirtió que «pese al éxito de la campaña militar, Irán sigue representando una amenaza significativa para los Estados Unidos».
En el texto de la carta, Trump añadió: «El Departamento de Guerra continúa actualizando el despliegue de sus fuerzas en el área de responsabilidad, en países seleccionados, según sea necesario y conveniente, para hacer frente a las amenazas de las fuerzas iraníes y sus fuerzas delegadas, y para proteger a Estados Unidos, sus aliados y socios».
Esta comunicación responde a la necesidad de contener la creciente controversia jurídica en torno a la obligación de obtener una autorización legislativa para proseguir las operaciones militares, al alcanzar la guerra el umbral de los sesenta días estipulado en la Ley de Poderes de Guerra.
Si bien Trump afirmó con anterioridad que dicha ley «es completamente inconstitucional», su administración parece empeñada en cumplir formalmente con la resolución del Congreso, según la cadena CNN.
La carta pone de manifiesto, con toda claridad, el audaz ejercicio —aunque de dudosa legalidad— de la autoridad presidencial que ha caracterizado la conducción de esta guerra, según Associated Press.
El plazo expiró sin ninguna actuación por parte de los legisladores republicanos, quienes han respaldado la posición del presidente.
La cuestión de los poderes de guerra se convirtió en un asunto estrictamente partidista en un Congreso dividido: los demócratas exigen que se reafirme el derecho constitucional del Congreso a declarar la guerra, mientras los republicanos acusan a sus adversarios de instrumentalizar la ley para debilitar a Trump.
Desde el inicio del conflicto, los demócratas han presentado reiterados intentos de obligar a Trump a retirar las tropas estadounidenses o a obtener autorización del Congreso; sin embargo, la ajustada mayoría republicana en ambas cámaras ha votado en contra de tales iniciativas.
La normativa exige al presidente poner fin a cualquier conflicto transcurridos 60 días salvo que obtenga autorización para continuarlo, con la posibilidad de una prórroga excepcional de 30 días en caso de «necesidad militar imperiosa relacionada con la seguridad de las fuerzas armadas estadounidenses».
Mientras algunos consideran que este viernes marca el vencimiento de los 60 días, otros sostienen que el alto el fuego, al haber suspendido las operaciones militares, no computa dentro de dicho plazo.
La guerra estadounidense-israelí contra Irán estalló el 28 de febrero, y Trump notificó al Congreso 48 horas después, conforme a lo previsto en la ley, dando inicio al plazo de sesenta días que expira este viernes, primero de mayo.