El mundo en que vivimos ha aprendido a explotar esa debilidad, las redes sociales, la publicidad, la política, todo está diseñado para apelar a lo más simple, rápido y emocional. El resultado es simple: cada vez utilizamos menos el pensamiento crítico y consumimos opiniones “empaquetadas” donde triunfa el contenido más viral sobre el verdadero. Esta comodidad intelectual se ha convertido en norma y hace que la gente discuta en internet sobre temas que no entiende o se vuelva tendencia una idea absurda.
No es un tema menor porque si resistiéramos esta tendencia analizando los temas, lo que nos ocurre como sociedad, aunque esto sea lento e incómodo, servirá para no conformarnos con lo mínimo, para poder volver a soñar, para luchar y no para comportarnos como un rebaño que no sabe crear y aspirar a un mundo mejor, descubriríamos como dice el título de este artículo, que hay un camino mejor para los que se atreven a pensar por sí mismos.