El caso de Colque, una mujer boliviana degollada mientras dormía en su vivienda de La Matanza, conmociona por su brutalidad: su hija denunció a la expareja de su madre, un trabajador de la construcción también boliviano, quien había sido denunciado por violencia de género el 8 de julio. La víctima lo había descripto como «una persona muy violenta» que intentaba controlarla y la agredía físicamente.
Antonich, en tanto, desapareció el sábado en Mar del Plata tras dirigirse a una supuesta entrevista laboral; su cuerpo fue hallado al día siguiente en un balneario. Dos custodios de 26 y 27 años quedaron detenidos como sospechosos.
En tanto Cabrera, denunciada como desaparecida el viernes, fue encontrada sin vida en un descampado de Pilar; el presunto agresor, un ex policía de 36 años, fue detenido tras ser identificado por cámaras de seguridad.
El Observatorio reportó que, entre enero y julio, se contabilizaron 119 femicidios directos, 17 femicidios vinculados, 7 suicidios instigados y 4 travesticidios o transfemicidios. El 15% de las víctimas había realizado al menos una denuncia por violencia de género previa a su muerte.
La organización denunció que «el vaciamiento de programas, el recorte de recursos y los discursos que niegan la violencia por motivos de género tienen consecuencias concretas» y señaló un «escenario de desprotección impulsado por el Gobierno de Javier Milei».
