En febrero, ni la combinación de la jubilación mínima más el bono alcanzó para cubrir la Canasta Básica Total (CBT), que ascendió a $440.226, lo que equivale a una variación en enero de 3,9%. Esta situación ubica a los jubilados que cobran un haber mínimo por debajo de la línea de la pobreza.
El Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) cuenta en la actualidad con aproximadamente 10,9 millones de trabajadores aportantes (activos) y otorga 6,2 millones de beneficios.
Hasta enero, la única forma de que la jubilación mínima no quedara por debajo de la línea de pobreza era con el pago del bono; apenas un mes después, esta situación se revirtió.
De todas formas, la CBT publicada por el INDEC no contempla ni refleja la totalidad de gastos ni el consumo de bienes y servicios de una persona adulta mayor en Argentina. De hecho, la imposbilidad de implementar una nueva fórmula de medición desató la renuncia de Marco Lavagna como titular del organismo.
Si se compara la jubilación mínima con la canasta de la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, que refleja de manera más cercana los patrones de consumo de los adultos mayores, se comprueba una caída pronunciada del poder de compra de los haberes.
El Sistema Integrado Previsional Argentino cuenta en la actualidad con aproximadamente 10,9 millones de trabajadores aportantes
La canasta básica de jubilados elaborada por la Defensoría trepó a $ 1.514.074 en octubre de 2025. Si se actualizara este indicador por la inflación de octubre (2,3%), noviembre (2,5%), diciembre (2,8%) y enero (2,9%), la canasta ascendería a $1.679.404. Esto muestra que actualmente se requieren 4,5 jubilaciones mínimas para cubrir los gastos de una canasta básica de adulto mayor.
La línea de la pobreza
La actual fórmula de movilidad previsional, establecida por el Decreto 274/2024, ajusta los haberes jubilatorios únicamente en función de la inflación pasada. Al quedar indexados por un factor idéntico, la relación entre la jubilación mínima y el IPC para un adulto mayor queda equiparada. Así se produce un acercamiento y estabilización de la línea de la pobreza con el pago mínimo que reciben los jubilados.
La forma en que se calcula la movilidad previsional impide mejoras reales en el poder adquisitivo de los jubilados. Otro habría sido el escenario si la indexación de las jubilaciones hubiese acompañado el ritmo de la inflación.
Si hubieran acompañado a la inflación desde 2016 a diciembre 2025, su valor rondaría los $ 736.389, siendo un 125% más altos. En los últimos nueve años, los ingresos mínimos de los jubilados perdieron casi una jubilación entera respecto de la suba general de precios de la economía.
Si bien la indexación por IPC generaría una recomposición del 125%, el piso de haberes mínimos aún queda por debajo de la canasta de adultos mayores publicada por la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
La magnitud del deterioro depende de la aceleración del proceso de aumento de precios
En apenas 10 años, se pasó de una situación en la que una jubilación mínima cubría casi dos Canastas Básicas Totales del INDEC a un presente en el que apenas alcanza el valor de una sola canasta por persona. En este contexto cobra relevancia el debate público sobre los distintos mecanismos de actualización de los haberes que, si bien buscan sostener el nivel de vida de las personas mayores, no lograron revertir el deterioro de los últimos tres lustros.
Una de las certezas es que los jubilados pierden sí o sí en un escenario inflacionario y que la magnitud del deterioro depende de la aceleración del proceso de aumento de precios. Sin embargo, ahora se le suma una nueva realidad: también pierden en contextos de baja inflación en una economía recesiva con un mecanismo de movilidad que atrasa los ingresos de los adultos mayores. La devaluación del 118% de diciembre de 2023 impactó de lleno en la jubilación, lo que se reflejó en una caída del 40% en los primeros cuatro meses de 2024.
Sin una discusión política seria e integral sobre cómo complementar el actual mecanismo de actualización con un proceso de recomposición integral de los ingresos de los adultos mayores en Argentina, la calidad de vida de millones de personas se mantendrá, como hasta el momento, apenas por encima de la línea de pobreza.
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