La situación afecta a las tres plantas que Lácteos Verónica posee en Santa Fe, ubicadas en Clason, Lehmann y Suardi. La producción quedó prácticamente paralizada y el conflicto alcanzó a unos 700 trabajadores, que denuncian atrasos salariales y reclaman certezas sobre la continuidad laboral.
El problema también repercute sobre unos 150 productores tamberos que abastecían de materia prima a la compañía. Según las cifras difundidas durante el conflicto, las acreencias con esos productores rondarían los US$60 millones, a lo que se suman las deudas con proveedores y entidades financieras.
Antes de acudir al concurso preventivo, la empresa había intentado avanzar con un Procedimiento Preventivo de Crisis que contemplaba alrededor de 200 desvinculaciones. Sin embargo, la iniciativa no logró resolver el conflicto y la parálisis productiva continuó durante los meses siguientes.
Una alternativa para reactivar la planta de Suardi
Ante la falta de pago de salarios, el Gobierno de Santa Fe y distintos municipios debieron brindar asistencia alimentaria a familias afectadas. Desde el Ministerio de Trabajo provincial señalaron que la presentación judicial era un escenario que podía producirse frente al deterioro financiero de la firma.
En paralelo, la cooperativa cordobesa Copalac acordó operar a fasón la planta de Suardi para producir leche en polvo. El convenio permitiría generar una ocupación provisoria para unos 30 trabajadores, aunque representa una solución parcial frente al alcance de la crisis.
Ahora, el concurso preventivo abre una etapa de negociación entre Lácteos Verónica, sus acreedores, trabajadores y productores. El objetivo es evitar la quiebra y encontrar una salida que permita recuperar parte de la actividad de una empresa histórica de la industria láctea argentina. Mientras tanto, cientos de familias permanecen a la espera de una definición sobre el futuro de las plantas y los puestos de trabajo.
