- Se trata de una zona considerada de frontera exploratoria, donde aún no se han registrado descubrimientos comerciales de hidrocarburos. La primera fase del proyecto contemplará la realización de estudios geológicos y sísmicos que permitan identificar estructuras con potencial petrolero y gasífero; en caso de resultados alentadores, las empresas adjudicatarias podrán avanzar hacia la perforación de pozos exploratorios.
El proceso licitatorio tuvo su génesis en una manifestación de interés presentada en febrero de 2025 por la compañía Challenger Energy Group PLC. No obstante, el Gobierno optó por abrir la competencia a otras firmas con capacidad técnica y financiera, en un intento por maximizar las inversiones y garantizar las mejores condiciones para el Estado. La Secretaría de Energía será la encargada de redactar los pliegos, evaluar las ofertas y, en caso de hallazgos comerciales, otorgar la posterior concesión de explotación.
La normativa prevé que los permisos de exploración puedan extenderse inicialmente hasta ocho años, con posibilidad de ampliación hasta trece años, según el cumplimiento de los compromisos de inversión pactados. Además, se contempla la inclusión de cláusulas de arbitraje internacional, un mecanismo diseñado para brindar mayor previsibilidad jurídica a proyectos que demandan desembolsos millonarios y plazos extensos.
Con esta iniciativa, el Ejecutivo busca complementar el desarrollo de Vaca Muerta con nuevas áreas offshore. De confirmarse la existencia de recursos comercialmente explotables, el proyecto podría no solo incrementar la producción nacional de hidrocarburos, sino también fortalecer las exportaciones y generar un flujo de inversiones extranjeras que oxigene la balanza energética del país. La apuesta oficial es clara: sumar el potencial del mar a la ya consolidada producción de la formación neuquina, en un intento por posicionar a la Argentina como un actor relevante en el mapa energético regional. (I
