La respuesta de la oposición no se hizo esperar. El diputado nacional y secretario general de la CTA, Hugo Yasky, salió al cruce a través de su cuenta de X (ex Twitter) con un contundente posteo: «Las familias no caen en la morosidad porque están aprendiendo a usar el crédito. Se endeudan para comprar comida, remedios y pagar servicios básicos porque este gobierno desató una tormenta perfecta: aumentos de precios y tarifas, cepo a los ingresos con paritarias pisadas y destrucción del salario real, y tasas de interés liberadas». Yasky cuestionó además que, en lugar de tratar los proyectos para paliar la crisis, «el oficialismo se burla de la gente a través del vocero presidencial».
No es la primera vez que Ravier genera polémica. En su debut como vocero, hace dos semanas, sugirió que las familias debían «abrigarse en vez de prender la calefacción» ante el aumento de las tarifas de gas. Ahora, su explicación sobre la morosidad choca de frente con los datos de la realidad.
Un relevamiento del Centro de Estudios para la Recuperación Argentina de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA señaló a fines del año pasado que las compras con tarjeta de crédito en supermercados pasaron del 39% al 46% entre diciembre de 2023 y mayo de 2025, mientras que el uso de débito y efectivo cayó fuertemente. «La tarjeta de crédito se convirtió en un recurso de subsistencia; se usa para comprar alimentos, no por promociones, sino por falta de dinero», concluye el informe.
La morosidad en préstamos familiares alcanzó el 12% del sistema, y casi 7 millones de personas fueron excluidas de recibir nuevos créditos por no poder saldar los que habían tomado. Según el Banco Central, la morosidad acumula 19 meses consecutivos en alza y el atraso en el pago de tarjetas trepó a cifras récord que no se registraban desde la convertibilidad.
Para Yasky, esta crisis es la consecuencia directa de un modelo económico en el que las familias argentinas no están aprendiendo a usar el crédito: están sobreviviendo.
