Según explicó, la falta de inversión pública y la crisis que atraviesa el sector privado redujeron drásticamente las posibilidades laborales para quienes se forman durante años en el sistema científico argentino. "Hubo un cierre de miles y miles de empresas, con lo cual esos no son espacios donde los trabajadores del CONICET puedan ir a trabajar", señaló.
En ese contexto, advirtió que el resultado es una migración creciente de investigadores hacia otros países que ofrecen mejores condiciones laborales y financiamiento para la investigación. "La mayoría de los trabajadores formados se está yendo a otros países. Hay una fuga de cerebros muy grande", afirmó.
Giniger explicó que Brasil aparece hoy como uno de los principales destinos para los científicos argentinos debido a una política activa de captación de investigadores. "Brasil tiene una política muy interesante para que nuestros trabajadores se vayan a trabajar allá", sostuvo. También mencionó que Europa, Estados Unidos y distintos países de Asia están incorporando profesionales formados en universidades y organismos científicos argentinos.
La investigadora también cuestionó el impacto de los recortes sobre la estructura del CONICET y aseguró que las cifras reflejan un deterioro inédito. "En CONICET hemos perdido casi 2.800 trabajadores y trabajadoras desde que asumió el gobierno de Milei. En el conjunto del sistema científico y tecnológico hemos perdido casi 5.000", detalló.
Para Giniger, el escenario ya excede un ajuste presupuestario. "Esto no es un ajuste, esto es una destrucción de nuestras capacidades científicas y tecnológicas soberanas", remarcó, al considerar que se está desarticulando un sistema construido durante décadas.
Como ejemplo de esa situación, denunció que unos 400 investigadores que ya habían completado su proceso de formación quedaron afuera tras el último recorte dispuesto por el Ejecutivo. "El Estado invirtió por lo menos ocho años en formar a estos investigadores y hoy quedan afuera por un ajuste sin ninguna planificación", cuestionó.