Está claro que el panorama industrial atraviesa uno de sus ciclos más complejos. Y el sector textil, históricamente sensible a los vaivenes del consumo interno y la apertura importadora, se encuentra en el ojo de la tormenta.
Detrás de las planillas de Excel y los reportes de "bajas" hay historias de vida que buscan rearmarse.
Un reciente y revelador informe sobre la situación laboral de trabajadores desvinculados de una empresa industrial líder, con fuerte presencia en el norte del país, permite ponerle números concretos al fenómeno de la reinserción en un mercado laboral que se achica.
En ese gigante textil se registraron 905 despidos en sus plantas distribuidas en seis provincias: cinco del norte y una del centro del país.
Las desvinculaciones se produjeron entre enero de 2025 y mayo de este año.
La encuesta, realizada sobre una muestra de 612 personas (el 68% del total de los echados), arroja resultados que encienden las alarmas.
La brecha de ingresos también es significativa. Mientras que el 87% de los que consiguieron un nuevo empleo en relación de dependencia percibe haberes iguales o superiores a los de su trabajo anterior, el 77% de los nuevos trabajadores independientes declara ingresos similares o menores.
La edad y la antigüedad en la empresa original aparecen como barreras casi insalvables. El desempleo golpea a los trabajadores con más experiencia: el 72% de quienes tienen entre 50 y 59 años no trabaja, cifra que sube al 82% para los mayores de 60 años.