El 16 de enero de 1958, mediante el Decreto-Ley 505/58, se aprobó el estatuto orgánico de Vialidad Nacional, que en su artículo 2º contempla que “tendrá a su cargo el estudio, construcción, conservación, mejoramiento y modificaciones del sistema troncal de caminos nacionales y de sus obras complementarias”. 


Pasaron 68 años y nada de eso se cumple. De hecho, la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) está sufriendo un desmantelamiento. Entre diciembre de 2023 y comienzos de 2026, el Gobierno despidió a más de 800 agentes técnicos y operativos, incluyendo ingenieros, laboratoristas, topógrafos, mecánicos y maquinistas altamente especializados. 


En ese contexto, la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) elaboró un informe en el que, de manera detallada y pormenorizada, cuenta los grandes problemas que enfrentan las rutas nacionales, con el riesgo que eso implica, así como el sector en su conjunto. 


Los datos oficiales del Sistema de Información Geográfica (SIG) de la DNV muestran que al menos el 60% de la Red Vial Nacional se encuentra en estado regular o malo, con mediciones parciales y desactualizadas. Algunas proyecciones indican que el deterioro real podría alcanzar entre el 65% y 70% de la red, afectando rutas estratégicas en todas las provincias.


Según el informe de FEPEVINA, la Ruta Nacional N° 33 es una de los más críticas del país, afectando no solo la seguridad vial sino también el entramado socioeconómico de la región. Hay tramos que se encuentran proyectados desde hace años y no se concretan. Es una ruta que se extiende en la provincia de Buenos Aires y Santa Fe.  





 Así se encuentra un tramo de la Ruta Nacional Nº 33.




Diagnósticos técnicos entre Casilda, Venado Tuerto, Trenque Lauquen Rufino y Bahía Blanca “revelan fallas estructurales como pérdida de la capacidad portante de la subrasante, lo que significa que el daño no es solo superficial, sino que la base sobre la que apoya el asfalto ha cedido”.


Otra de las apuntadas es la Ruta Nacional Nº 151, vital para conectar el sur argentino, especialmente Vaca Muerta, el turismo y las economías regionales de Río Negro y La Pampa, que sufre un deterioro extremo (baches, falta de mantenimiento y abandono total) que genera accidentes, roturas de vehículos y sobrecostos logísticos, afectando la seguridad de miles de usuarios y convirtiéndose en un símbolo de
abandono vial que reclama inversión urgente y soluciones concretas.


Esta vía conecta la ciudad de Cipolletti (Ruta Nacional Nº 22) con La Pampa, y es crucial para la logística petrolera de Vaca Muerta, por el transporte de mercaderías en el norte patagónico.


El límite con Río Negro y 25 de Mayo, se encuentra en estado
crítico. Su problemática se sintetiza en "baches tipo ‘cráter’ que cubren el ancho de la calzada, obligando a los conductores a transitar por la banquina; áreas de ahuellamiento profundo por el paso constante de camiones de la industria petrolera y minera; sectores donde el asfalto ha desaparecido por completo, dejando expuesta la base granular". Es una de las rutas con mayor siniestralidad. 


Las rutas nacionales Nº 1V66, 3, 5, 7, A015, 34, 119, 120, 121, 136 y 1V11 (ex 11) son otras de las señaladas en el informe. Todas tienen problemas similares, aunque la magnitud no es exactamente la misma.


El 70% de la red vial nacional se encuentra en mal estado y esto afecta a todas las provincias del país. Sería imposible pensar que hay una provincia que se salve de esta situación. El mayor grado de destrucción se ve en aquellas con algunos denominadores comunes: tienen alto tránsito pesado y por lo general, están ligadas a corredores productivos claros", explica Fabián Cattanzaro, secretario Gremial de la Federación del Personal de Vialidad Nacional, a El Auditor.info.


La falta de mantenimiento y de fiscalización del control de pesos de los camiones agravan la situación. "Ya se excedó cualquier cuestión que tenga que ver con el mantenimiento, sino que hay que reconstruirlas directamente”, afirma Cattanzaro. 


Y complementa: “Que las rutas estén así implica mayores tiempos de circulación, mayor rotura de componentes de los camiones que transportan, mayores costos logísticos. Se calcula que se pierde entre un punto y un punto y medio del PBI por año en estos costos y que condiciona las nuevas inversiones, ya que quienes ponen la plata se fijan en las condiciones de infraestructura para realizarlas”.


Despidos y desfinanciamiento


Desde FEPEVINA denuncian que “la DNV existe formalmente, pero ha sido transformada en un cascarón institucional, sin capacidad operativa real para cumplir su función”.


El informe que elaboraron también hace referencia a la caída en materia de financiamiento que sufrió el organismo: “El Presupuesto 2026 consolida una caída real cercana al 75% respecto de 2023, a lo que se suma una subejecución superior al 50% durante 2024 y 2025. Incluso los fondos específicos provenientes del Impuesto a los Combustibles Líquidos -creado para financiar rutas- no se ejecutan, pese a que la recaudación existe”, comenta Cattanzaro.


Pero como si fuera poco, también se dio un recorte en la cantidad de trabajadores: “Éramos aproximadamente 5.500 y durante 2024 se achicó casi un 20% la dotación del personal. El 30 de enero de este año salió publicado en el Boletín Oficial un nuevo retiro voluntario para 900 personas, lo que ya nos llevaría a una situación de una gran crisis institucional a partir de la falta de personal para afrontar las tareas", cuenta. 


En relación al tema presupuestario, Fundación Éforo hizo un relevamiento de la inversión nacional en obra pública que hubo en 2025. Santiago del Estero registró el incremento interanual más alto, mientras que Santa Cruz es la jurisdicción que más perdió. Además, CABA y Buenos Aires concentran el 55% de los recursos nacionales en obra pública.