En una coyuntura donde el acceso a la cultura se volvió cada vez más restrictivo, asistir al teatro dejó de ser un hábito para convertirse en una decisión política y afectiva. En ese marco, el Teatro Morón volvió a ser punto de encuentro con una propuesta que no esquivó la realidad, sino que la atravesó con humor, inteligencia y oficio.
Nota al Pie estuvo en la presentación de Viuda e Hijas, que llegó con el impulso de su recorrido por Calle Corrientes y una gira nacional que buscó sostener el vínculo con el público en distintos puntos del país. La sala llena fue la primera confirmación e incluso en tiempos adversos, el teatro sigue convocando.
4 mujeres para las Viudas e Hijas
El elenco, integrado por Nora Cárpena, María Valenzuela, Iliana Calabró, Paula Morales y Gonzalo Urtizberea, funcionó como un engranaje preciso. Sin embargo, fueron ellas quienes llevaron el peso del relato. La viuda, sus hijas y la abogada construyeron la trama a partir de decisiones, contradicciones y una sinceridad que incomodó más de una vez.
La historia partió de una herencia inesperada que parecía resolverlo todo, pero que impuso una condición tan simple como brutal, nada más ni nada menos que decir la verdad. A partir de allí, se desplegó una cadena de revelaciones que puso en jaque los vínculos familiares y dejó al descubierto lo que suele permanecer oculto.
Lejos del dramatismo fácil, la obra eligió el absurdo y la ironía como motor. En ese recorrido, el personaje del difunto, interpretado por Urtizberea, irrumpió para desordenar la escena y sumar una cuota extra de humor que sostuvo el ritmo.
Pero el corazón de la propuesta estuvo en su mirada. En un mundo donde el dinero suele ordenar las relaciones, Viuda e Hijas invirtió esa lógica y mostró que el verdadero poder aparece cuando alguien se anima a hablar. En ese terreno, fueron ellas quienes tomaron la delantera.
El público acompañó con risas, aplausos y una atención sostenida que siguió cada giro de la trama. Llenar una sala reafirmó que el teatro sigue siendo un espacio vivo, donde la conexión con el otro ocurre en tiempo real.
La obra de Viuda e hijas sostuvo su eficacia desde el humor, pero también desde una mirada clara sobre los vínculos y el poder. En ese entramado, fueron las mujeres quienes marcaron el rumbo y terminaron por quedarse con la última palabra. Al final, “sacar los trapitos al sol”, puede ser el comienzo de un giro inesperado.
Las próximas funciones de Viuda e Hijas en el mes de abril son: el 18 en San Fernando, el 23 en San Rafael, Mendoza, el 24 en San Carlos, Mendoza, el 26 en San Juan y el 30 vuelve al conurbano bonaerense para cerrar el mes en Banfield.