Lo llamativo es que el propio decreto 704/2026 reconoce como “insuficiente y contraria a los objetivos de control” a Compubecar para justificar el cambio a Outdoor y que notan después de 26 años “un conjunto de vulnerabilidades de seguridad consecuencia del resultado dependencia operativa de un único proveedor que concentró en su organización el conocimiento, el acceso y el control sobre los activos informáticos del Municipio”.
Definir como confuso este accionar del Intendente es un término piadoso.
Quienes somos contribuyentes del Municipio deseamos que expliquen:
- De los 26 años citados en el decreto 704/2026, tres corresponden propia gestión de Ibarguren y ocho años a la de Martín Yeza. (11 años pagando a una empresa para finalmente cuestionar de esa forma los servicios y avalar durante años semejante gasto?
- El RAFAM (Reforma de la Administración Financiera en el Ámbito Municipal) por si solo radica en su capacidad para centralizar, unificar y transparentar la gestión económica y contable de los municipios. Diseñado originalmente para la Provincia de Buenos Aires, este modelo conceptual y software integrado transforma la administración pública local a través de varios beneficios entre ellos Automatización de reportes obligatorios, facilita la emisión automática de estados de situación económico-financiera, esquemas de Ahorro-Inversión-Financiamiento y declaraciones juradas de retenciones para proveedores requeridas por entes provinciales y nacionales, entre otras muchas virtudes, además de ser gratuito y como decimos obligatorio. Así las cosas se justifica ese soporte adicional de Compubecar y ahora OUTDOOR?
- Con toda la tecnología RAFAM y COMPBECAR, ahora OUTDOOR no se pudo evitar el robo sistemático denunciado penalmente en 2025 cuando ante la sorpresa de contribuyentes y vecinos nos anoticiamos del robo sistemático de la Tesorera Municipal, Norma Beatriz Watson captado por cámaras de seguridad con 11 videos distintos mientras guardaba fajos de billetes dentro de su cartera en pleno horario de trabajo, Modus operandi para ocultar los faltantes, adulterando los registros contables, registrando los ingresos por duplicado, modificando las diferencias de caja y uso de manera indebida cuentas internas del municipio, lo que hace pensar cómo se vulneran todos esos servicios informáticos que ante tamaños resultados hace pensar que se asemejan más a una verdulería que a resguardados sistemas contables de la Municipalidad de Pinamar.
- Otro inexplicable hecho es la rendición de cuentas ejercicio 2025 que es el expediente Nº 4123 - 0000464/2026 que consta de 3 cuerpos con 537 fojas al que accedió este medio, en la fojas 7 y 8 pretende explicar un faltante de $ 620.249.656,18 'en el que deja constancia que se está trabajando' para regularizar la cuenta de 'Ingresos Pendientes', cuyo saldo al cierre del ejercicio 2025 arroja la suma mencionada. (¿?)
- Por último el RAFAM fue implementado para garantizar que los órganos de control, la oposición legislativa y la ciudadanía tengan acceso irrestricto, oportuno y digitalizado a las cuentas públicas locales, para garantizar la transparencia de los actos de gobierno y para que se dé cuenta como se gasta el dinero público, algo que tampoco ocurre en Pinamar habida cuenta que los concejales –especialmente de la oposición- tienen el acceso restringido desde hace años, lo cual vulnera la ley y además obliga a pensar: Que se esconde tras esa decisión de no permitir a los ediles el acceso irrestricto al sistema?